La selección de áridos en construcción es uno de los factores más determinantes para asegurar la durabilidad, estabilidad y eficiencia de cualquier obra. Aunque a menudo se consideran un material básico, los áridos son responsables directos del comportamiento del firme, del drenaje, de la resistencia del hormigón y de la respuesta estructural de todo el proyecto. Elegir el árido adecuado no es una cuestión intuitiva: exige conocer sus propiedades, su procedencia y el uso concreto que se les va a dar.
En esta guía te explicamos los principales tipos de áridos, sus aplicaciones más adecuadas y los criterios técnicos esenciales para seleccionar el material correcto según el proyecto.
Tipos de áridos y sus propiedades
Los áridos utilizados en construcción pueden clasificarse según su origen y su forma de producción. Cada tipo aporta propiedades específicas que influyen directamente en su rendimiento.
Áridos naturales
Son los más utilizados y proceden de canteras, graveras o depósitos fluviales.
Sus principales propiedades incluyen:
- Granulometría homogénea
- Alta resistencia mecánica
- Baja absorción de agua
- Estabilidad estructural
Entre los más comunes encontramos gravas trituradas, arenas de río, zahorras y arenas para morteros y hormigones. Su comportamiento predecible los hace ideales para estructuras de alta exigencia.
Áridos reciclados
Se obtienen del tratamiento de residuos de construcción y demolición (RCD), como hormigón, cerámica o mezclas bituminosas.
Sus ventajas principales son:
- Buena capacidad drenante, especialmente los reciclados de hormigón
- Textura rugosa, que favorece la compactación
- Coste reducido
- Menor impacto ambiental
Son cada vez más utilizados en bases, subbases, rellenos, capas drenantes y obras municipales.
Áridos artificiales o especiales
Incluyen materiales producidos industrialmente o con tratamientos específicos:
- Áridos ligeros
- Arenas silíceas para pistas
- Gravas decorativas
- Materiales drenantes especiales
Se emplean en aplicaciones técnicas donde se requieren propiedades específicas.
Aplicaciones más adecuadas
Elegir el árido adecuado depende del tipo de obra y de la función que desempeñará el material dentro del sistema constructivo.
Bases y subbases en carreteras
Las gravas trituradas y las zahorras (naturales o recicladas) son la elección ideal por su:
- Gran resistencia
- Buena compactación
- Estabilidad frente a cargas repetitivas
Los áridos reciclados están ganando protagonismo en estas capas gracias a su rendimiento y menor coste.
Hormigones estructurales

Requieren áridos naturales con características muy controladas, especialmente:
- Granulometría uniforme
- Bajo contenido en finos
- Resistencia elevada
La calidad del árido influye directamente en la resistencia y durabilidad del hormigón.
Morteros y enfoscados
Las arenas finas y bien graduadas son esenciales para un acabado homogéneo. Se recomienda utilizar arenas limpias, sin arcillas ni impurezas.
Rellenos y regularizaciones
En este caso, los áridos reciclados son perfectos por su:
- Buen comportamiento
- Precio competitivo
- Versatilidad
Son muy utilizados en urbanizaciones, rebajes y rellenos de zanjas.
Drenajes y sistemas de evacuación de agua
Los áridos gruesos y drenantes —especialmente los reciclados de hormigón— favorecen la evacuación del agua y evitan acumulaciones que puedan comprometer la estructura.
Pistas deportivas y urbanismo
En instalaciones deportivas se emplean:
- Bases con árido reciclado
- Arenas silíceas
- Gravas drenantes
Estos materiales mejoran la estabilidad y reducen la aparición de charcos.
Criterios de selección técnica
Elegir correctamente un árido implica analizar sus propiedades, su certificación y su adecuación al proyecto. Estos son los criterios clave para acertar.
Granulometría
La distribución del tamaño de partículas es fundamental. Afecta a:
- Compactación
- Drenaje
- Estabilidad
- Cohesión del material
Un árido mal graduado puede provocar asientos, fisuras o problemas de humedad.
Resistencia mecánica
Propiedades como la resistencia al desgaste (ensayo Los Ángeles) determinan su capacidad para soportar cargas sin desintegrarse.
En carreteras y bases estructurales, esta propiedad es crítica.
Absorción de agua

Los áridos con alta absorción pueden debilitar hormigones y capas compactadas.
Los áridos naturales suelen tener valores inferiores, mientras que algunos reciclados pueden requerir control adicional.
Pureza y presencia de impropios
Es necesario verificar que el árido:
- Está libre de maderas
- No contiene plásticos
- No presenta yesos ni residuos problemáticos
Este control es especialmente importante en áridos reciclados.
Certificaciones obligatorias
Para emplearse legalmente en obra, los áridos deben tener Marcado CE, que garantiza:
- Ensayos de granulometría
- Resistencia al desgaste
- Contenido en finos
- Densidad y pureza
- Controles de laboratorio
Trabajar con áridos sin certificación aumenta el riesgo técnico y legal.
Disponibilidad y proximidad
Los áridos locales reducen:
- Costes de transporte
- Tiempos de entrega
- Huella ambiental
El origen del material puede influir directamente en el presupuesto y la sostenibilidad del proyecto.
Compatibilidad con el resto del sistema constructivo
No todos los áridos funcionan igual en todos los pavimentos, hormigones o bases.
Debe haber coherencia entre:
- Árido
- Ligantes
- Capas superiores
- Exigencias de carga
- Condiciones climáticas
Desde Arysan te ayudamos en la selección de áridos
La selección de áridos en construcción es una decisión técnica que puede definir el éxito o el fracaso de un proyecto. Conocer los tipos disponibles, comprender sus propiedades y aplicar criterios de selección adecuados permite diseñar obras más resistentes, eficientes y sostenibles. Desde bases de carreteras hasta drenajes, hormigones o urbanizaciones, cada aplicación requiere un árido específico y debidamente certificado.
Elegir bien no es solo una cuestión de calidad: es una inversión directa en durabilidad, seguridad y optimización de costes.